Salida 31 de julio...cuando la mar se mueve
parece que esta salida de buceo ha confirmado la teoría de que para practicar plenamente el buceo no puede uno ser del tipo "delgado" y "espigado". Este especimen terrestre no se adapta bien a los movimientos de la mar. De hecho, 3 de los elementos de esta especie de buzos, nos demostraron una vez más que sólo pueden bucear con la mar como un plato, de lo contrario, dan de comer a los peces
como otro espécimen de esta familia que soltó los croasanes ya hace un tiempo o que no sabía donde meterse tras un paseo en un barco en el arrecife coralino de la costa cubana…

Un buzo ha de tener peso corporal abundante, bien sea en forma de músculos bien fornidos o de grasa tipo león marino. Esto garantiza el confort y la reserva de energías bajo la termoclina
y parece tener mucho que ver con la ausencia de mareos
Bien, dicho esto, procedo a relatar brevemente la salida de buceo en cuestión. Finalmente se cumplieron las previsiones y fuimos a los Cañones de Tamariu. El patrón (Ramonet) para librarse de la galopante resaca decidió que le diera bien el viento en la cara para poder así despejarse y le dio gas sin piedad a la Zodiac. Todos en popa y por tanto la proa bien alta. Viento y oleaje considerable... Fatal combinación. El Dragón Can tardo como 25 minutos en llegar, tiempo suficiente para remover los estómagos de los "espigados". El almuerzo les recordó que quizá habían ingerido demasiados alimentos
Una vez en el agua, descendimos el cañón y los tapices de gorgonias a ambos lados de las paredes nos saludaban. Una bajada bastante buena hasta los -37 mts y sin apreciar termoclina. No vimos langostas. Sí que pudimos contemplar una espectacular brótola que no pude llegar a captar bien con la cámara debido a las partículas. La subida por el otro cañón fue muy buena y 2 de los "espigados" se quedaron ya en el cabo. El resto, realizamos otro pequeño descenso para escudriñar la zona. En general, además de las preciosas gorgonias rojas y amarillas vimos coralígeno, muchas castañuelas, vaquitas suizas, muchos bancos de sargos, salpas y esponjas.

La subida al barco no tuvo desperdicio. Olas de las guapas que hacian harto complicada la ascensión a la Zodiac. Gafitas, uno de los "espigados" agotó todas sus energias en subir a la barca, prácticamente lo hizo de un salto como si fuera un delfín o un pinguino que emerge del agua al hielo. Le bastaron 5 segundos en la barca para decidir que los peces requerían un complemento vitamínico. Su estado desde ese momento hasta la llegada a puerto era lamentable. Sólo su ferreo instinto de supervivencia lo mantenia sujeto a los cabos y cabizbajo articuló un par de veces en un tono casi imperceptible "...estoy muy débil..."

Al llegar a puerto, los tres "espigados" decidieron abortar la segunda inmersión y permanecer en tierra firme. El resto, preparamos todo y nos cambiamos de embarcación poniendo rumbo a La Llosa. Nos hubiera gustado ir a Furió de Aigua Xelida, pero las condiciones de la mar nos lo impedían. Una vez en la Llosa y a la vista del considerable oleaje y corriente superficial, nos lanzamos al agua rapidito. Tan corto fue el trayecto y tan rápido nos preparamos que Juan Carlos tuvo el tiempo justo de percatarse de que su botella no tenía más que 50 bares y que no había más botellas en el barco
Así que ni corto ni perezoso, bajo con su flamante nuevo Aladin con control de consumo pero sin aire que consumir. Durante el descenso nos hizo señas de reserva y perplejos pensamos que tenía narcosis por acumulación de inmersiones, pero al llegar a mi posición me enseñó lo que le marcaba el ordenador y efectivamente eran 45 bares. Ni corto ni perezoso me engancho el octopus y me indicó que comenzara a descender. Sólo bajamos hasta -30 mts y más que nada porque casi entramos en deco ...
El señor paso por la botella de todos, excepto por la de Santi, que empeñado en que tenía que tener más aire porque había comenzado con 120 bares daba golpes a su manómetro. Dios, "pa'habernos matao"…

En lugar de quedarse quitecito Juan Carlos se dedicó a enganchar los diferentes pulpos que veíamos y a cambiar de botella en botella. Al llegar al cabo para subir volvió a ponerse su regulador. Todo un record, 45 minutos -30 metros, entrar con 50 bares y salir con 35
Respecto de la fauna marina que pudimos divisar en esta inmersión, no anduvo muy bien la cosa, vimos pulpos, sargos, flabelinas y una preciosa ostra.

Aquí podéis ver todas las fotos: http://www.flickr.com/photos/brajan/sets/672947/



